138 CAPÍTULO 5 La percepción y la toma de decisiones individual
los musulmanes estadounidenses estaba de acuerdo con la afirmación de que
“la mayoría de las personas que quieren salir adelante lo lograrán si se esfuer-
zan”, en comparación con el 64 por ciento de los habitantes en general.
Cuarenta por ciento de los musulmanes de Estados Unidos acude a una mez-
quita cada semana, contra 45 por ciento de cristianos de ese país que van a su
parroquia. Sobre todo, los musulmanes que viven en Estados Unidos son ciuda-
danos más típicos estadounidenses que los musulmanes de otros países occi-
dentales, como Francia, España o el Reino Unido, en los que es probable que
sean musulmanes con menos educación e ingresos.
Sin embargo, hay áreas de divergencia y preocupación. Aproximadamente
uno de cada cuatro musulmanes estadounidenses menores de 30 años dijeron
pensar que los bombardeos suicidas para defender su religión eran aceptables,
al menos en ciertas circunstancias (sólo 9 por ciento de los musulmanes con
más de 30 años de edad creían que se justificaban los bombardeos suicidas).
Además, no siempre es fácil para los empleadores de Estados Unidos dar lugar
para las prácticas del Islam. Por ejemplo, un musulmán devoto, funcionario jurí-
dico, demandó al estado de Nueva York cuando recibió la orden de quitarse el
kufi o turbante; a la larga, el estado perdonó la multa. Un grupo de empleadas
musulmanas ganó un juicio contra la política de uso del uniforme de la compa-
ñía LSG Sky Chefs, proveedora de comidas en aviones, que exigía el uso de pan-
talones y camisetas deportivas. La empresa USAir despidió a una sobrecargo
musulmana cuando decidió usar un hijab (tocado musulmán), y Dunkin’ Donuts
también lo hizo con un empleado musulmán que se negó a quitarse el suyo.
Hace poco, Aicha Baha demandó a Walt Disney World al haber sido despedida
por usar su hijab en el trabajo.
Para el ciudadano estadounidense promedio, con frecuencia resulta difícil
conciliar los dos conceptos de los musulmanes de su país —quienes en su
mayoría son muy parecidos a cualquiera de sus connacionales mientras que la
minoría no lo son. Además, es difícil para los empleadores establecer códigos
de vestimenta, políticas de atención y otros estándares en el sitio de trabajo. Por
ejemplo, UPS tiene la política de que sus conductores se rasuren, pero hace
excepciones por motivos religiosos.
Sin embargo, ha habido señales positivas; la Comisión para la igualdad de
oportunidades en el empleo (EEOC) observó una importante reducción en las
quejas por discriminación de parte de los musulmanes estadounidenses en el
año posterior a los ataques terroristas del 11 de septiembre. A partir de entonces,
las quejas han “disminuido en forma considerable y son cada vez menos frecuen-
tes”, según el vocero de EEOC, David Ginsburg. Además, en los lugares de trabajo
son menos evidentes las actitudes negativas y la desconfianza. No obstante, de
acuerdo con una encuesta reciente efectuada por la Sociedad para la Administra -
ción de los Recursos Humanos, el 75 por ciento de profesionales en RH de Estados
Unidos pensaba que las actitudes negativas hacia los empleados musulma-
nes habían permanecido igual desde el 11 de septiembre, 16 por ciento creía
que habían aumentado y 9 por ciento percibía que habían disminuido.